3.12.2018



Papelinas.



Y miras el móvil, dos, tres, catorce veces por minuto, en un burdo intento de activarlo o de que, simplemente, suene de una puta vez y te llame alguién para ofrecerte un trabajo. Ya no el trabajo de tu vida, sino un simple trabajo, que te permita realizarte laboralmente de alguna manera. Aunque sea moviendo esto de aquí para allá o consiguiendo fidelizaciones a personas que no necesitan fidelizar ni sus suspiros, pero algo que te permita salir de esta situación de estres continuo. Estres porque nadie llama, porque nada nuevo sale, porque joder, tu vales y quieres demostrarlo y quieres que se te valore de alguna manera. Porque sino, para que tanta mierda de estudios, cursos, masters y movidas. No pido mucho, un algo, la migaja del otro o la gota de aquella marea. Dime que tengo que hacer y lo haré, pero por favor, quiero dejar de mirar el móvil como si fuese la última papelina del heroinómano.



 

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